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ME ESTOY QUEDANDO CALVO, ¿QUÉ HAGO?

Que el trasplante capilar sea la cirugía estética más frecuente en los hombres ya es un indicador muy claro de cuánto nos preocupa lo de ir quedándonos calvos. Vas a perder pelo, eso es un hecho demostrado: si eres de los afortunados, será solo un poco; si eres de los otros, tu cabeza pasará, tarde o temprano, a parecerse más a una bola de billar que a cualquier otra cosa. Pero el primer paso es asumirlo, aceptarlo… y saber que no pasa nada.

A partir de los 25, 1 de cada 4 hombres empieza a sufrir síntomas de calvicie, una estadística que crece imparable conforme avanzan los años. Lo bueno es que tenemos localizada a la culpable: ¡la testosterona! Sí, esa hormona que tanto te ayuda con otras cosas, es la gran enemiga de tu pelo porque acorta de forma progresiva su fase de crecimiento.

Que pierdas pelo puede deberse a muchas cosas pero no te descubrimos nada nuevo si te decimos que si tu padre es calvo… tienes muchas papeletas de seguir su camino. Saluda a la alopecia androgénica y hazte su amiga cuanto antes porque poco puedes hacer contra ella: es totalmente genética y llegará a tu vida (y a tu cabeza) entre los 20 y los 30 años.

Pero no todo van a ser malas noticias. Descubre aquí algunos truquitos para ir ralentizando (o disimulando) esa caída:

Los crecepelos son los padres. Busca, en cambio, un champú o unas ampollas que te ayuden a fortalecer las fibras capilares y aumentar su densidad. Si están formulados a partir de ingredientes como aceite de onagra, té verde, albahaca, cafeína o regaliz, mejor que mejor.

Exfolia el pelo. Bueno, la cabeza… La cuestión aquí es acabar con ese exceso de grasa en las raíces que, aunque no lo veas, está obstruyendo tus poros, debilitando tus folículos y, por tanto, haciendo que tu pelo no pueda crecer de forma normal. Utiliza un exfoliante y asegúrate de aclarar muy bien el producto.

¡Presta atención a tus hábitos de vida! Igual estás siendo tu peor enemigo y tú sin saberlo. Los expertos dicen que al mes perdemos, de media, 30.000 pelos… una cifra que aumenta en función de tu alimentación o de la cantidad de alcohol y tabaco que ingieres. La buena noticia es que esto es algo reversible. Retoma tus buenos hábitos y aporta fuerza y vigor a tu melena.

La cortinilla no, por favor. Si recurres a ella en un intento desesperado para verte guapo en el espejo y creer que sigue habiendo pelo donde ya no… evítalo.

Y si ya estás en ese punto de no retorno, míralo por el lado bueno: ¡la ciencia está de tu parte! Hay estudios que dicen que los calvos no solo son mucho más atractivos, también más sabios. ¡Chupáos esa, hombres de pelazo!