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CONOCE LAS GRASAS BUENAS

Olvídate de poner una señal de ‘prohibido’ cada vez que vayas a comer algo con grasa. Es hora de que te deshagas del falso mito de que la palabra ‘grasa’ es sinónimo de engordar, y que empieces a plantearte que incluso puede ayudarte a perfilar más tus músculos. Lo importante es que tengas en cuenta de qué tipo de grasa estamos hablando para que no paguen las grasas justas por las pecadoras.

¿Cuáles son las grasas buenas y cuales las grasas malas?

Las grasas ‘malas’ son perjudiciales para el corazón y los vasos sanguíneos porque incrementan la producción de colesterol del cuerpo. También provocan coágulos en los vasos sanguíneo o aterosclerosis. Cuando leas los ingredientes y veas que contiene grasas saturadas, hidrogenadas o trans. ¡Di no! Las grasas saturadas suelen tener origen animal y ser sólidas a temperatura ambiente. Algunos ejemplos son: grasa de cerdo, manteca, grasa láctea, carne, piel de pollo y cerdo, helados y queso.

Las grasas buenas, en cambio, no incrementan el riesgo de enfermedad cardíaca. Incluso pueden ayudar a proteger tu cuerpo contra la enfermedad coronaria al disminuir los niveles de colesterol en sangre. Las grasas buenas se distinguen en tres tipos: grasas poliinsaturadas, grasas monoinsaturada y ácidos grasos Omega 3. Suelen provenir de aceites vegetales o aceites de origen marino.

Son ejemplos de grasas buenas los frutos secos, cereales de grano entero, pescado azul, el aguacate, el huevo. Si todavía no consumes muchos de estos alimentos, incorporalos a tu dieta cuanto antes.

Y para el gimnasio, ¿hidratos o grasas?

¡Hidratos,hidratos, hidratos! Sí, es cierto que son perfectos para hacer ejercicio pero contamos con el inconveniente de que si no se queman se convierten en glúcidos y tienden a acumularse.

Sin embargo las grasas ‘buenas’ proporcionan una cantidad moderada de glúcidos y el doble de energía que los hidratos. Por tanto, si vas a realizar una sesión intensa en el gimnasio y necesitas doble dosis de energía será preferible confiar en una buena ingesta de grasas, siempre que sean saludables, antes que aumentar la de hidratos.

¿Qué conseguiremos con las grasas buenas?

Las grasas buenas nos aportarán un mejor rendimiento deportivo, ya que tendremos energía extra, lo que nos permitirá trabajar mejor el músculo y definirlo más. También es importante que tengas en cuenta que ingerir grasas después del entrenamiento ayudará a una mejor recuperación del músculo. Además las grasas buenas o insaturadas nos ayudan a quemar las malas y a regular los niveles de colesterol en sangre.

Pero como decía Aristóteles ‘in medio virtus’ y cómo todo en esta vida es muy importante la mesura. Así que no te pases con las grasas, ni de las buenas ni de las malas.